Historia

Tanto el bordado, cuero y madera es una actividad Artesanal-Cultural tradicional que se trasmite de  generación en generación que  inicia el aprendizaje desde la niñez en el proceso de recuperación y potenciación de la memoria social y el patrimonio tangible  bordado e intangible (saberes, técnicas de bordado) en el campo de producción artesanal con temas relacionados a la naturaleza y convivir cotidiano. Este proceso conlleva además fortalecer el puente intergeneracional, entendido como el encuentro de los/as Adultos Mayores (Guardianes de la Memoria) y las nuevas generaciones e identidades, los/as jóvenes. Permite además, la socialización a escala masiva del conocimiento de la ancestralidad  de nuestra cultura y desarrolla un sentido de antigüedad propio del Ecuador y genera espacio para la fusión de la creatividad e  innovación contemporánea.

Mito relacionado con el bordado:

En la cultura kichua Karanqui, la mujer debe saber bordar, para alegrar sus prendas, de lo contrario es considerada CARISHINA (término kichua que significa así como hombre). A las carishinas se les aparece el Cuco personaje grande que causa miedo  horror y maldad.   Por eso una mujer debe ser mujer y no querer parecerse al hombre, es así que  todas las mujeres  que se respeten, desde pequeñas ya tiene un trozo de tela y aguja en mano para ser mujer- mujer  y no  una carishina.

El bordado y actividad artesanal como fuente secundaria de ingresos

La actividad  de bordar, constituyen una fuente secundaria de ingresos, de familiares de las comunidades indígenas y mestizas  de la micro región Esperanza Angochagua. Mientras los varones migran a las  zonas urbanas, las mujeres, quedan de jefes de hogar, al frente de la chagra, animales y quehaceres domésticos, en los ratos que les queda en el día, o por la noche, las mujeres bordan y venden sus productos bordados, para ayudar a sus hijos a educarse.
Además, los bordados son parte integral de la blusa tradicional femenina.
 Los  utensilios de madera, son usados aún en la micro región la Esperanza Angochagua, la  batea pequeña es utilizada para servir el cuy en forma individual. También se sirve en ella  cholo (maíz cocido en mazorca), habas cocidas  y queso.  La cuchara de madera aun es un objeto de gran importancia en la Cocina Kichua Karanqui, son hechas con madera de aliso, árbol nativo de la región y ahuecadas y pulidas totalmente a mano.
En la región escaseaba las fuentes de ingresos, los hombres debían salían a las ciudades  a buscar trabajo. A mediados del siglo xx, llegó a la región un curtidor de cuero de la cuidad de Ambato invitado por la Hacienda Zuleta en época del Presidente Galo Plaza  para que realice las monturas de la hacienda, esto propicio la contratación como ayudantes de  hombres de la región y ahí empezó el proceso de aprendizaje y conocimiento de los  secretos del oficio. En la región hoy se destacan talabarteros dedicados a la elaboración de las   monturas al igual que las mujeres pero aun su trabajo es invisibilizado a pesar que incluso es de mejor calidad que el de los  hombres.  
Por los altos costos, y lo difícil de su comercialización se  está  empezando a incursionar en el diseño y  en la confección de bolsos de cueros.    


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